¿Lactancia posible? ¡Claro que sí!

La Lactancia por su definición (OMS) es la vía óptima para «alimentar» a los bebés. Conocemos distintos tipos de lactancia. Está la lactancia exclusiva en donde el bebé se alimenta solamente a través del pecho materno durante sus primeros 6 meses de vida, la lactancia mixta combinando el pecho materno con leche de fórmula o complemento, o la lactancia artificial en donde el bebé ingiere leche de fórmula como su principal alimento.

Reconociendo la importancia y beneficios de la lactancia materna, es que hoy en día se encuentra información por muchas vías y se han pensado y desarrollado políticas de cuidado en diversos países que favorecen y promueven la lactancia materna en los bebés.

Sin embargo, sostener la lactancia de forma exclusiva, no siempre se logra por distintos motivos. Diversos estudios, como por ejemplo, el trabajo de Bárcenas realizado en el año 2014 sobre Estrés y Ansiedad en la lactancia materna, demuestran que los altos niveles de estrés y agotamiento influyen directamente sobre la producción de leche, además de generar cansancio y malestar en este proceso.

Asimismo, debemos entender que la lactancia materna no se define simplemente a través de una forma de clasificación, no es solamente una lactancia exclusiva, mixta o artificial. Cuando hablamos de alimentar al bebé, además de pensar en la leche como nutriente, este/a bebito/a se alimenta de nuestras emociones, sentimientos, que también son percibidos en la medida que va creciendo.

¿Cómo entender esta nueva etapa de la vida?

Aceptar la idea de que vamos a ser madres y padres, es mucho más que ver como crece una panza durante nueve meses, nuestro psiquismo en cierto modo intenta adecuarse con esta idea, y a veces no del todo. Cada persona, cada psiquismo es único, es distinto, por ejemplo, hay quienes entran en estado de shock, les cuesta poner en palabras lo que sienten cuando tienen un bebé, el cambio en las rutinas, en la forma de sobrellavar esta nueva vida significa un reto importante de aceptar, y adecuarse a todo lo que significa ser madres y padres no se construye y acepta de un día para otro: ¡Es un proceso de cada madre, padre y familia!

Cuando nace nuestro/a bebé, ¡vaya choque con la realidad! todo esto que pensábamos y fantaseábamos en como podría ser según lo que podíamos ver en las ecografías, ahora se transmite en vivo y en directo. Esté bebé que en parte idealizábamos cuando estaba en la panza, ahora está tratando mostrarnos que todo es más real que nunca, quizá un poco destino a lo que nos imaginábamos, y dicho sea de paso, está esperando que lo «alimentemos» y que le mostremos de poco como es el Mundo. En este proceso, en este gran cambio, no hay una única forma de sentirnos, y de aceptar todo lo que está sucediendo. Hay quienes experimentan ansiedad, miedo, felicidad, alegría, y tantas otras emociones posibles.

¿Por qué suceden estas cosas?

Entendamos que en nuestro interior, nuestra mente, procesa como puede esta realidad presente. Sucede a veces, que emergen ideas de querer ser como aquellas personas que consideramos super madres o padres, que tanto tenemos internalizadas, y que debemos ser tanto o mejores que ellos. ¡Vaya desafío éste! que más que una realidad es una creencia nuestra, y que muchas veces nos frustra y atormenta la idea de no poder ser ellas/os. ¡La verdad es que no! si bien es cierto que hemos aprendido mucho de estas figuras, nadie nace sabiendo de maternidad, paternidad, lactancia o crianza, somos nosotras/os los que generamos una idea bastante más condimentada de quienes fueron nuestras madres y padres, que sí nos acompaña el aprendizaje de ellas/os, pero es ahora cuando seremos nosotras/os mismos quienes construiremos una experiencia y aprendizaje propio, intentando hacer todo lo que podemos para cuidar a nuestro/a bebé. Por eso mismo, es necesario, comprender que en este camino no podemos entender todo rápido como deseamos, que estamos aprendiendo, y que es con nuestro/a bebé con quién iremos construyendo un vínculo único, ya sea a través de la lactancia así como de otras tantas instancias posibles.

Cada familia es única, habiendo mamás o papás, biológicos o adoptivos, o quienes ejerzan el cuidado principal del bebé, en donde es en ésta etapa de lactancia sumamente importante comprenderla como un proceso que es mucho más que «alimentar» al bebé con leche materna o artificial, sino que es además una etapa de nutrir con nuestro sentir, nuestras emociones, etc.

Lograr una lactancia exclusiva, es un camino de mucho trabajo, perseverancia, que se irá adecuando en la medida en que nuestro cuerpo y salud habilite los diferentes procesos que la misma lactancia transita. Nada funciona de forma automática, el flujo de leche tiene sus ciclos, en dónde hay momentos en que la producción aumenta o sufre diversas crisis esperables de lactancia, que se irán regulando dependiendo de la demanda debido al crecimiento del bebé. Darle el tiempo necesario a que pueda nuestro cuerpo adecuarse a generar una nueva producción, es necesario en este proceso.

Es por eso, que se recomienda en la medida que sea necesario, informarse con profesionales en esta temática: asesores en lactancia, psicólogos, médicos, entre otros, para una mejor comprensión y acompañamiento en esta etapa debido a que la sobre información que recibimos de diversos ámbitos, no siempre nos ayuda a escucharnos, y a entender lo que nos puede estar sucediendo.

Es sumamente importante que seamos nosotras quienes puedan encontrar la mejor manera de «alimentar» a nuestro bebé. Si esto implica lograr una lactancia mixta, o la que fuese, bienvenida sea, cada madre logrará un tipo de lactancia única, con cada hijo/a, entendiendo que además de brindarle su pecho, o un biberón, le brinda sus brazos, su mirada, sus afectos, su calor, su contacto y esto también se mama como el pecho materno.

En conclusión, vale la pena elegir y construir una lactancia que alimente y nos habilite a poder conectarnos con nuestro hijo/a de muchas formas posibles, emocionalmente, psicológicamente, logrando identificar principalmente como el/la bebé podrá reconocernos de a poquito. Éste/a bebé que además de asimilar y digerir los nutrientes de la leche materna o de fórmula, percibirá e irá alimentándose también de nuestro sentir y nuestro afecto.

¿Es la lactancia posible? ¡Claro que sí lo es! ¡Escuchémonos, cuidémonos!

¡Bienvenidas/os a esta nueva etapa!

Escrito por Lic. Cecilia Casagrande