¡Quiero ser un/a Super Héroe!

Cuántas veces desde pequeños/as soñamos con salvar el Mundo? Con tener el poder de leer la mente, de rescatar a las personas, a nuestra familia, amigos, a tanta gente!

Crecemos con Súper Héroes con super poderes que nos acompañan por mucho tiempo. Estos Súper Héroes creados por «niños más grandes», digámosle adultos, guardan la ilusión de sus propios poderes inspirados ¿Quién sabe? ¿Personas o personajes? ¿Familia?.

¿Qué otros Super Héroes también nos han acompañado desde pequeños? Serán los Súper Padres o las Súper Madres? Pero: ¿Qué sucede cuando crecemos y vemos que esta gran ilusión no es tan majestuosa como parece. Que los personajes de ficción con los que crecimos son en parte producto de la fantasía de un otro, que nuestra familia por más grandiosa que parezca, no es tan súper poderosa como creíamos ¡Vaya desilusión! Aquí empieza el gran problema de la vida, aceptar que la ilusión tiene cierto limite con la realidad. Y por qué digo cierto límite?, porque de alguna manera continuamos creyendo a veces en éstos Súper Héroes poderosos, que nos acompañan durante nuestra infancia, adolescencia, vida adulta. Nos ayudan a confiar en que tenemos la fuerza de cambiar nuestra realidad.

Pero siempre existen límites. Muchas veces somos nosotros mismos los que creemos que podemos ser en parte como esos Súper Héroes. Que podemos con lidiar con el trabajo, con tomar decisiones importantes y tantas otras cosas! Pero reconocer que no se puede con todo, resulta frustrante por momentos y también genera alivio!, vaya tarea y responsabilidad la de querer salvar a todo el Mundo. Entonces es cuando comienzo a creer que quizá tenemos un Poder diferente, no como el de la Mujer Maravilla o Superman, o el de la Súper Mamá que creíamos tener por ejemplo, quizá lo podamos reconocer como un Talento propio, o reconocer nuestra propia capacidad de creatividad, lo que se transforma en algo así como un «Pequeño Súper Poder Interno», fruto de nuestra ilusión, de nuestra desilusión, de nuestra creatividad que nos impulsa a ser únicos, y que a pesar de todo esto también nos advierte de su limitación!

Escrito por Lic. Cecilia Casagrande