¿Es la falta de atención un problema?

Las dificultades de atención están presentes en muchas etapas de la vida. Se habla de las dificultades de atención escolar en niños, en adolescentes en el ámbito académico principalmente, pero ¿Qué sucede cuando notamos que la dificultad en prestar atención nos acompaña por mucho tiempo y recién a una edad madura nos damos cuenta?. En esta lectura propongo reflexionar sobre los problemas de atención. Sin duda la idea no es suplir ningún tratamiento ni diagnóstico, sino acompañar con una mirada complementaria los problemas de esta índole. 

Hablamos de déficit atencional, dificultades de aprendizaje, cualquiera sea el caso, sabemos que la atención juega un papel fundamental para desarrollarnos, tomar decisiones, aprender en un ámbito escolar, académico profesional, etc. 

Las dificultades de atención, no sólo se visibilizan en la etapa escolar en niños, sino que sucede a lo largo de la vida, y se descubren muchas veces en diversas situaciones, laborales, en nuestra familia, nuestra casa, dificultades en el tránsito, etc.

Ahora bien, ¿Es la falta de atención el problema? Cuántas veces escuchamos que no se “presta” suficiente atención, qué “tenemos que concentrarnos en determinada tarea” y por más que lo intentemos de alguna forma es muy difícil hacerlo. 

Imagino hasta aquí que cualquiera de nosotros/as hemos pasado por situaciones como ésta. No podemos conectarnos mentalmente en el espacio en el que estamos. Esto no quiere decir que tengamos necesariamente un problema, pero quizá podemos detenernos a ver principalmente, que tan frecuente es, en qué espacios o lugares nos sucede, con quiénes nos pasa esto mismo y con quiénes no. Sucede que si pensamos en la atención, haciendo énfasis en niños/as en etapa escolar, entendemos con frecuencia que se relaciona principalmente con el desarrollo infantil, lo que no habilita a que entren otras etapas de la vida que se ven influidas por este problema.

Sucede muchas veces, que hay situaciones que acaparan nuestra mente y captan nuestra atención. No podemos decir que hay falta de atención siempre, sino que la atención se dirige a otra situación, pensamiento, fantasía o recuerdo, de forma invasiva, constante y punzante, que puede variar de una persona a otra. 

Cuando esto sucede, es importante reconocer qué es lo que nos saca del ambiente, y no nos permite conectarnos fluidamente con otras personas o realizar de forma adecuada una tarea o actividad. Quizá sí hay algo que está haciendo fuerza en nuestra mente y es hora que lo escuchemos y le demos un lugar a estos pensamientos, tomando en cuenta qué emociones emergen y porqué pueden ser tan intensas. 

Considerar a la atención como una dificultad presente en niños en etapa escolar, obstaculiza la detección de estos problemas en otras etapas de la vida. Las dificultades de atención si persisten, es probable que interfieren en nuestro desarrollo personal y en nuestra conexión con el ambiente. En la medida que reconocemos en nosotros mismos que esto está siendo un problema, que nos hace daño, nos hace sufrir, nos frustra y no nos permite vivir acontecimientos importantes, es sumamente recomendable consultar con un especialista en la materia. Recordemos que las dificultades de atención, quizá nos acompañaron toda la vida, o quizá no y frente a diversas situaciones puede ser que se despierten pensamientos que capten nuestra atención. Empezar a hablar, tratarnos y darle lugar a lo que nos invade mentalmente, puede que nos ayude y mejore muchas otras cosas además de la atención.

Escrito por Lic. Cecilia Casagrande